descubrir mentiras

Cómo desmantelar una mentira

Vivimos en la cultura de la mentira. Todos engañamos a alguien en algún momento por diversas razones, pero todas ellas pueden ser resumidas en una: nuestro propio beneficio. La sociedad nos ha vuelto cada vez más individualistas. Pensamos únicamente en nosotros y sólo queremos ver satisfechos todos nuestros deseos. Frente a tanto embuste es imprescincible aprender a reconocer un falso testimonio. Este paso es más sencillo de lo que parece. Si sospechamos de alguien, lo que necesitamos es un poco de psicología y un completo equipo de espía.

La cámara, nuestra aliada visual contra la mentira

Una cámara nos ayudará a obtener imágenes que respalden nuestra teoría. Podríamos encontrarnos ante un caso de infidelidad amorosa. Las fotografías de una pareja en actitud cariñosa eliminarán todo rastro de duda. Si, por el contrario, nos encontramos al frente de una investigación por temas de índole económica como, por ejemplo, un posible fraude, las imágenes nos situarán a cierta persona en un lugar preciso o realizando una determinada actividad que quizá no debiera. Es muy difícil negar lo que se presenta frente a los ojos. Por ello, un vídeo o una foto convencen mucho más que cualquier testimonio. Otro de los aparatos que resultan de enorme utilidad es el sistema de videovigilancia IP con cámaras ocultas. Éste protegerá a los más débiles de la familia tales como niños, ancianos o enfermos de los posibles abusos por parte de sus cuidadores, así como del personal sanitario. Si una agresión queda registrada, no habrá duda de la veraacidad de los hechos.

El micrófono, fuente de información

mini micrófono espía gsm

Este dispositivo puede ser un gran aliado a la hora de cazar una mentira. Naturalmente, se pueden decir mentiras delante de los aparatos de escucha pero lo cierto es, que cuando creemos hablar en total confianza, la verdad suele salir a la luz. Una conversación privada tomada desde un micrófono oculto posicionado astutamente en el interior del inmueble desmentirá por entero cualquier conspiración. Asimismo, un testigo recogido en una sobrecogedora conversación entre un entrevistado y un entrevistador arrojará pistas en determinados casos y proporcionará un enfoque distinto a nuestra investigación. Si además tenermos la oportunidad de complementar el sonido obtenido con algunas imágenes, la resolución del caso estará más cerca de lo que pensamos.

El GPS, nuestro amigo el localizador

El Sistema Global de Posicionamiento nos informará con total precisión de dónde se halla el objetivo en tiempo real. De esta manera, podemos captar posibles mentiras, cerciorarnos de si una persona o un vehículo ha estado en un área determinada así como de en qué momento estuvo allí. Para uso personal también resulta tremendamente útil. Si deseamos confirmar que nuestra ubicación era muy diferente a aquella en la que, por ejemplo, se ha cometido un robo. Lo mismo sucede si queremos estar seguros de que nuestros trabajadores entregan una mecancía importante a su debido tiempo.

Un ordenador personal

Hoy en día las redes sociales nos aportan muchísima información de cara a la investigación de un sujeto. Un rápido vistazo a su registro de actividad puede ayudarnos a comprobar si lo que nos ha contado es cierto o no. Desde nuestra propia casa podemos indagar en sus publicaciones en Facebook, Twitter e Instagram para cerciorarnos de cuáles han sido sus actividades recientes. Son muchas las personas que realizan ciertas afirmaciones y que posteriormente se perjudican a sí mismas posicionando el sus cuentas personales infromación que las contrasta categóricamente.  Por lo tanto, a veces un simple ordenador puede proporcionarnos suficiente información como para encontrar la verdad.

La psicología, una brecha en la mente humana

Este es, sin duda, el recurso más importante del kit de espionaje profesional. La mente humana entrenada puede detectar falacias a través de diferentes señales. Y es que es mucho lo que se ha estudiado sobre el lenguaje corporal en relación con la mentira. Son signos inequívocos de engaño que la persona evite el contacto fijo con la mirada, el exceso de sudoración y el aumento del ritmo cardiaco. Lo mismo sucede con la disminución de los movimientos de las manos y la bajada del volumen de la voz. Esto no quiere decir que siempre que veamos estos gesto nos estén mintiendo pero sí debemos desconfiar un poco más de lo habitual y prestar una especial atención a lo que estamos escuchando.