La imborrable huella digital

La revista Fotogramas hace en su página web una importante reflexión acerca de cómo la huella digital que dejamos en Internet resulta difícilmente borrable con motivo del multitudinario estreno de la película de Paul Greengrass “Jason Bourne”, quinta cinta de la saga del ya mundialmente conocido ex agente de la Inteligencia norteamericana. De la mano de un ex trabajador del Servicio de Inteligencia Español y de una inspectora de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional, el debate sobre los límites de la privacidad en el ciberespacio queda abierto.

Declaraciones de un ex agente

Con la cinta Jason Bourne de fondo, el ex agente de campo del Servicio de Inteligencia Español, Juan A. Rando declaró que la historia reflejada en la saga de Greengrass guarda un cierto parecido al tipo de misiones al que se había enfrentado en el pasado. Salvando las distancias, pues en las películas estadounidenses las situaciones siempre son mucho más dramáticas, Rando ha vivido situaciones similares al protagonista de la cinta. “Pocas veces he ido armado y el recurso de la violencia no es tan inmediato”, ha sentenciado el ex trabajador. Las declaraciones tuvieron lugar en una charla celebrada en Madrid para desvelar los entresijos de nuestra identidad digital a través de los ojos de un espía y de la Policía. En ella, Rando comentaba que los agentes de campo son a lo sumo el 3% del cuerpo de inteligencia cuya información es limitada en todos los operativos.

La huella digital: fuente de información

La inspectora de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional, Silvia Barrera, asegura que se

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puede conocer mucho acerca de la identidad de una persona sólo con introducir su nombre en un buscador como Google. De hecho, la sociedad de la información lo pone mucho más fácil colgando detalles de su vida íntima en las redes sociales: locales que frecuenta, información laboral y personal, fotografías propias y de conocidos, con quién tiene una relación, datos académicos… Barrera quiso alertar de los peligros que supone el hecho de que una persona exponga su identidad digital en la red a terceros. El anonimato está desapareciendo, se ha llevado consigo los secretos y la seguridad. “Somos lo que publicamos”, afirmó la agente.

Información personal expuesta

La conclusión general de la charla es que si Bourne en el film busca su identidad, en el mundo real lo tendría muy sencillo. Toda la información está al alcance de unos pocos clicks. La sociedad actual cuelga fotografías y hace declaraciones en la web que quedan registradas y que pueden afectar a nuestra vida personal y profesional. Una empresa puede visitar el perfil de una red social como Twitter o Facebook y obtener suficiente información como para emitir un juicio profesional, acertado o no. Los límites de la privacidad han sido desdibujados por los propios usuarios de Internet, quienes han publica y expuestos sus vidas a terceros, ofreciendo múltiples informaciones con las que se podría hacer mucho mal.

Falsa sensación de seguridad

Jason Bourne es una película que defiende las libertades civiles frente al falso halo de seguridad que los gobiernos quieren vender a los ciudadanos. El filme hace especial hincapié en la violación a la que se ven sometidos nuestros derechos y nuestra intimidad en la llamada era digital por parte de los poderosos. Declaraciones del actor Matt Damon, quien da vida al agente Bourne, no han pasado desapercibidas en la semana en que Snowden ha realizado una nueva filtración: “Me alegraron las filtraciones de Snowden y Assange”, afirmó el carismático actor según el diario Público. Y es que Damon siempre se ha pronunciado en pos de las libertades civiles y contra la opresión de los gobiernos bajo una falsa sensación de seguridad, sin importar el impacto que sus palabras pudieran tener en su carrera. En el film se discute acerca de las implicaciones del desarrollo tecnológico y en la magnitud que pueden tener nuestras publicaciones en la red.